Sus ideas

SUS IDEAS PARA PRACTICAR EL TEATRO CON NIÑOS Y ADOLESCENTES

“ACTUAR PARA SER EN EL AULA”
(Conferencia desarrollada en la U.I.M.P. de Santander; verano del 2.000)

“…Si alguna vez el teatro muriera, volvería a nacer al día siguiente cuando un niño, en un desván, ante un espejo polvoriento, se disfrazara con viejos ropajes sintiendo que cambiaba de personaje”.
 Joan Brossa, poeta

1. SE CIERRA EL TELÓN (A modo de paradójica introducción)

Muchos de nosotros lo hemos vivido. Es todo un ritual, enormemente repetido, maravillosamente festejado… Y es el final, pero, por suerte, no lo es: decenas de abrazos infantiles se multiplican tras el aplauso postrero que reconforta y recompensa.

Hay entonces lágrimas de esas que no pueden contenerse, que contagian dulcemente y cubren, que nacen libres, -alondras furtivas, torrentes, torbellinos-, agua limpia que todo lo llena, que a todos y a todas alcanza… Y es que el viento que regala los dedos de los que están enfrente, al otro lado del escenario, los espectadores, las espectadoras, es capaz de traspasar, en un instante, las horas blancas o grises de los ensayos, de envolver desánimos en paquetes de seda multicolor, de acunar repeticiones y tonos que a veces se escapan… El aplauso final enhebra colectivamente al grupo sobre el escenario y ese juego que se llama TEATRO parece que se acaba… pero nunca es así porque sólo empieza y empieza de nuevo…

Se ha obrado otra vez el milagro. Un espejo que nadie vio sirvió para que todos vieran. Reflejado sobre él, los personajes -niños y niñas, jóvenes adolescentes… – han reunido, para quien quiso contemplarlos, toda una serie de situaciones cotidianas para estos personajes, han revivido de forma lúdica y festiva la relación que los hace vivos e interesantes. Y es entonces cuando el niño espectador, y también por supuesto, el niño actor, jugará también -siempre el juego – al juego de los contrastes: mi vida y la del personaje, así, la una y la otra, como dos caras de una misma moneda, a veces paralelas, a veces semejantes, a veces tan distantes, a veces tan distintas…

Pero para llegar hasta aquí se recorrió un camino, más o menos largo, más o menos complejo. Hubo, previo, un proceso, rico y fecundo. Y el batir de alas que ahora resuena, la asunción de la obra dramáticamente narrada desde el escenario, no es sino un broche, precioso y preciso, el aparente final de una etapa que, juntos, -envidiable y estrechamente juntos-, los niños, las niñas y aquella persona que los encaminó, han recorrido felizmente de la mano del Teatro.

2. UN PARTICULAR DECÁLOGO PARA HACER TEATRO CON ESCOLARES.

Uno camina con sus alumnos y alumnas y va aprendiendo. Siempre ha sido así de sencillo y de maravilloso. Y a la par que camina, descubre que las relaciones se enriquecen, que los objetivos se comparten, que es posible construir sueños paralelos, que es posible sentir y hacer sentir, que es maravilloso explorar espacios jugando a los personajes, que es bueno reirse para desdramatizar situaciones, que es esencial buscar juntos los cauces que den a cada uno la formación más íntegra y personal, que es básico ser tolerantes, coeducados, componentes codo con codo de un equipo que necesita apoyarse en los demás. Todo esto lo da el teatro en la escuela siempre y cuando no se convierta en una actividad ocasional, en un reflejo del teatro de adultos, siempre y cuando no se aleje de lo que es esencialmente: un juego con unas reglas mínimas que habrá que aceptar pero que lanza a los niños y a las niñas a practicar nada más y nada menos que la libre expresión en nuestras aulas.

Trabajemos, pues, esas reglas y dotemos a nuestros alumnos y alumnas de esas normas básicas que bien podría estar sustentadas -fuera de dogmatismos- en un posible decálogo que tan solo pretende reunir en diez apartados una forma sencilla -y una invitación formal para todos los profesores y profesoras- de hacer teatro en nuestros centros de enseñanza.

I. EL TEATRO DE LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES ES UN JUEGO.

Ya se apuntó, en cierta forma: El teatro infantil y juvenil no es el hermano pequeño del TEATRO con mayúsculas, el teatro de los adultos; es otro tipo de teatro diferente, con motivaciones muy distintas, con técnicas y estructuras distintas al teatro de los mayores. Está basado esencialmente en el juego -el JUEGO DRAMÁTICO – y como tal tiene que ser concebido. Los pequeños actores y actrices son, al mismo tiempo, jugadores que disfrutan -igualmente se ha apuntado con anterioridad – mediante la utilización de unas reglas preconcebidas muy sencillas.

II. HAY QUE PONER LAS BASES: EL TALLER DE EXPRESIÓN DRAMÁTICA.

Nunca es bueno empezar la casa por el tejado: Llegar con un texto teatral, repartir papeles, ensayar sin más puede no ser suficiente ni motivador. Para realizar el montaje de una pieza teatral con niños y niñas será importante -aprovechándonos del símil – colocar unos buenos cimientos que asegure al colectivo el poder soportar con éxito el peso de la representación en sí, con las consiguientes carga de sesiones de memorización, ensayos, movimientos, escenografías, coreografías, improvisaciones … Esta base, estos cimientos, surgen de la preparación del grupo en tareas de desinhibición individual y colectiva, de trabajos sobre dramatización, relajación, expresión oral y corporal, de juegos de todo tipo, en definitiva, que abran, socialicen, aseguren, igualen a cada uno de sus componentes y lo embarquen, libre y gozosamente, en la tarea común de representar para otros compañeros y compañeras. 
El desarrollo previo al montaje escénico de un Taller de Expresión Dramática aseguraría al profesorado encargado de la práctica dramática conducir de forma progresiva la estabilidad grupal necesaria así como una buena disposición hacia la creatividad. Este Taller – desde el cual efectuaremos la práctica de una sesión-base en nuestro encuentro de Santander – puede estar basado en las siguientes materias:

  1. RELAJACIÓN
  2. PSICOMOTRICIDAD y/o RITMO
  3. EXPRESIÓN CORPORAL
  4. VOCALIZACIÓN
  5. INTRODUCCIÓN A LA DANZA
  6. IMPROVISACIÓN
  7. JUEGOS COOPERATIVOS

Más tarde llegará la PUESTA EN ESCENA, siempre alternándola con estos juegos y actividades del Taller de Expresión Dramática. Éxito, seguridad, confianza y disfrute por parte de la totalidad del grupo acompañarán, sin duda, el resultado final de este trabajo.

III. TODOS Y TODAS PUEDEN ACTUAR.

Elegir a los actores y actrices adecuados es algo relativamente fácil para un productor con recursos económicos y técnicos suficientes, pero se convierte muchas veces en un hecho complicado y difícil en el ámbito escolar.
Hay determinadas formas de realizan los repartos:

  • Muchos profesores y profesoras optan por repartir los papeles considerados más importantes entre aquellos alumnos y alumnas que les aseguren el éxito de la representación. No es una mala opción pero pueden olvidar con ella el valor social y colectivo del Teatro para niños, el valor integrador que supone jugar al teatro, sobre todo para aquellos chicos y chicas que, a veces, no pueden destacar en el aspecto académico por unas u otras razones. Ellos, ellas también pueden – deben hacer teatro.
  • Por lo dicho anteriormente, otra opción, igualmente válida y pedagógica y artísticamente valiente, sería efectuar el reparto sobre la base de aquellos miembros del grupo que necesiten mayor grado de promoción, integración, motivación o simplemente, estimulo mediante esta tarea del teatro, tan placentera y creativa. Esto conllevaría un camino mucho más largo -para la preparación del montaje- pero nos demostraría que todos, sin distinciones, pueden actuar.
  • La opción que representa la libre elección mediante votaciones cerradas o abiertas es otra forma más a tener en cuenta en el momento importante de plantear y decidir un reparto. Se nutre, obviamente, de los principios que rigen el sistema democrático y exige que los miembros del grupo respeten las reglas que lo enmarcan. Por esta fórmula, se votarán a aquellas personas que se crean más adecuadas a la hora de asumir los distintos personajes de la obra, evitando eso sí, que los chicos y las chicas se dejen influir por el mayor o menor grado de amistad que reúnan para ellos los aspirantes, pues entonces, posiblemente, no sería óptimo el resultado final de la puesta en escena.
  • Por último, el sistema de PRUEBAS para realizar la selección de actores y actrices, derivado del que tradicionalmente practican los directores y empresarios teatrales, puede resultar una alternativa igualmente válida para que el profesor o profesora, junto con la totalidad de los miembros del grupo, logre formar el reparto más adecuado que posibilite la futura puesta en escena de una pieza teatral.Este sistema consiste, básicamente en la señalización por parte del director o directora del colectivo de varias unidades de acción o escenas que integren a cada uno de los personajes que se muestren en el texto teatral motivo de vuestro trabajo. Aquellos chicos y chicas que deseen un determinado papel optarán a él preparando alguna de esas unidades de acción en las que aparezca el personaje por el cual se opte. Lógicamente, si algunos de ellos o de ellas están interesados en más de un personaje, pueden prepararse cuantos deseen teniendo que realizar el mismo número de pruebas que personajes les interesen. Una vez transcurrido un tiempo fijado por el director del grupo, acudirán a realizar las pruebas a las que se hayan comprometido, así como a ver la de los demás. Uno a uno. o en grupos -según la disposición de las escenas – irán desfilando los candidatos a los distintos personajes, tras lo cual, y dependiendo de lo que se acuerde, mediante votaciones democráticas o tras la decisión final del director o directora, se decidirá el reparto de actores y actrices de la obra.

IV. EN UN MONTAJE TEATRAL, HAY TAREAS PARA TODO EL MUNDO

No todos los chicos y las chicas que compongan el grupo tienen por qué actuar. Aquellos o aquellas que por timidez o por cualquier otra causa no se encuentren con ganas de asumir un determinado personaje desde el escenario, tiene, igualmente, la oportunidad de contribuir con su trabajo a este apasionante juego colectivo del teatro. Por eso, los componentes del colectivo tienen que saber desde el principio que, a la hora de abordar un montaje, es importantísimo realizar múltiples tareas para que el resultado final sea óptimo y que, con total seguridad, entre todas estas tareas, puede haber una en la que él o ella, particularmente, pueda, sepa y deba contribuir para que entre todos, la obra sea un éxito.
Enumeraré, a continuación, algunas de estas funciones:

  • Dirección: Lo normal es que lo sea el profesor o profesora encargada de la actividad, pero también puede realizar esta función otra persona experimentada; de esta forma, el primero podría hacer las funciones de Asistente del Director. El Director concibe globalmente la obra, dirige a los actores y actrices y decide en muchos casos sobre las propuestas técnicas y artísticas de los distintos grupos de trabajo.
  • Ayudante de Dirección: Quien se encargue de esta función, además de anotar cuanto indique el director en los ensayos, hará de puente entre éste y sus compañeros y compañeras, de forma que se encargará de todas las cuestiones organizativas: convocará a los ensayos, se relacionará con todos los grupos de trabajo, sustituirá al director cuando él no esté…
  • Regidor: El regidor es, durante la función teatral, la máxima autoridad, coordinando entradas y salidas de actores, velando para que nada falte y todo funcione. En realidad, en el teatro actual, cuando la obra se representa, la labor del director de escena desaparece, siendo sustituido por el regidor.
  • Actores y actrices: Entre todos los alumnos y alumnas que lo deseen y que hayan sido incluidos en el reparto.
  • Diseñadores y Grupos de Trabajo: Los diseñadores realizan una mezcla de trabajo artístico y técnico. Serán los encargados de presentar -mediante dibujos, bocetos, etc.- cuantas ideas se les ocurran para la realización del montaje final. Trabajarán en equipo. Por eso, todos los componentes del grupo se encuadrarán en uno de ellos:
    • ESCENOGRAFÍA: Este grupo diseñará y realizará el decorado de la obra, su escenografía. Dentro de él, existirá el equipo de TRAMOYISTAS, encargado de montar y desmontar el escenario.
    • ILUMINACIÓN Y SONIDO: El grupo se encargará de custodiar, manejar y disponer del material de iluminación necesario para que la obra quede cubierta por los efectos que requiera. En el aspecto del sonido, se investigará en la música adecuada, así como en los efectos sonoros que se necesiten incorporar.
    • VESTUARIO, UTILERÍA Y MAQUILLAJE: Este otro grupo se encargará del vestuario y la caracterización de los distintos personajes de la obra, así como del resto de objetos -como por ejemplo, muebles, espadas, coronas… – que sean necesarios para el desarrollo de la acción dramática.
    • En cada uno de los equipos técnicos habrá un RESPONSABLE del equipo, puente entre el grupo y la dirección y el regidor. Dentro de los grupos, los diseñadores -alguno de sus componente – serán los encargados de realizar el diseño Escenográfico, Luminotécnico y de Sonido, o de Vestuario, diseños que tendrán que ser aprobados por la mayoría del grupo o por decisión del director de la obra.
  • Publicistas:
  • Serán los encargados de realizar los carteles y programas de mano de la obra, necesarios para convocar a los espectadores y explicar la intención del montaje.
  • V. HAY QUE CONOCER LA OBRA A PARTIR DE UN BUEN TRABAJO DE MESA
  • Es importante que, antes de abordar la puesta en escena de una obra de autor, se haga un buen TRABAJO DE MESA. En realidad, se trata de realizar un análisis, lo más completo posible de la misma, para que se entienda perfectamente, se conozca su mensaje, y se adapte, en la medida de lo posible, a la realidad del colectivo. Para eso, juntos, en círculo o semicírculo, se puede hablar de la obra en cuatro fases distintas:
  • En una primera toma de contacto se analizará el texto teatral encuadrándolo justo en su tiempo de acción y en el marco en donde éste se desarrolla, es decir, en uno o en unos espacios concretos, determinados por la acción misma (TIEMPO y ESPACIO).
  • Una vez situados espacial y temporalmente los hechos que señala el texto dramático se profundizará, interna y externamente, en la propia estructura del texto.Se entiende por ESTRUCTURA EXTERNA la disposición visual y gráfica del espacio, convencionalmente distribuida así para dividir la obra en partes, cada una de ellas denominada ACTO. Asimismo los actos pueden verse divididos en cuadros o escenas, unidades de acción más pequeñas, con sentido propio dentro de un texto dramático.

Si la estructura externa es visual y fácilmente detectable, la estructura interna necesita de una buena dosis de reflexión colectiva para poder fijar los elementos que la componen: el tema, el argumento, incluso los personajes, explicitándose los tres apartados clásicos del lenguaje dramático – que comparte también el narrativo – y que no son otros que el PLANTEAMIENTO – en donde se presentan los datos que os permitirán entender la acción que el autor desea comunicar -, el NUDO – que es el eje de la propia acción, la pieza fundamental, constituida a veces por la acción misma – y el DESENLACE -que como su nombre indica, apunta el final, rápido, sorprendente, de dicha acción, la culminación de los hechos que le han dado vida y sentido pleno-.

El argumento es una selección ordenada de escenas que, unidas estrechamente, nos da la sensación de estar visualizando un relato íntegro, cuando, en realidad, se nos están ofreciendo tan sólo fragmentos de la acción dramática en cuestión.
El tema, sin embargo, no es nada más que una síntesis que expresa la idea de lo que se quiere comunicar, es decir, un resumen que traduce la intención final del autor que el espectador descubre en la obra y que sólo se capta cuando se ve el desenlace de la misma.

  • En una tercera fase se estudiará los personajes que aparecen en el texto teatral y el conflicto que estos plantean en la obra, entendiendo por PERSONAJES el conjunto de protagonistas y antagonistas que desarrollarán una acción dramática merced a un CONFLICTO que ocurrirá entre ellos.
  • Por último, se hará un análisis del lenguaje utilizado por el autor en boca de los personajes que aparecen en la obra, así como un acercamiento a los recursos utilizados por dicho autor para hacer de sus personajes seres más reales y cercanos.

VI. HABRÁ QUE PLANIFICAR UN PLAN DE PUESTA EN ESCENA

Cuando el Estudio de Mesa se haya realizado, se dispondrá ya de los elementos necesarios para poner en marcha el montaje, siguiendo, eso sí, un detallado plan de PUESTA EN ESCENA:

PRIMERA FASE: Memorización

Los actores y actrices tienen que comprometerse a memorizar un determinado número de escenas o unidades de acción por sesión; si, por ejemplo, el texto dramático tiene veintidós unidades, se podían determinar, siempre que el grupo se vea todos los días, memorizar dos o tres unidades por día, aprendiéndola así en dos semanas. Si sólo se reúne una vez por semana, memorizando siete unidades la primera, otras siete la segunda y ocho la tercera, el colectivo se aseguraría aprenderla de memoria en tres semanas. Es conveniente, asimismo, registrarla en una grabadora y reflexionar si la entonación ha sido la adecuada. Es bueno corregir las deficiencias.

SEGUNDA FASE: Movimiento

Una vez que se sepa de memoria, el director hará propuestas de movimiento sobre el escenario, “dibujando” posibles entradas y salidas de personajes, carreras, choques, luchas, encuentros… Es importante escuchar igualmente otras propuestas, pues con las aportaciones de todos, siempre se enriquece más la obra, procurando ser metódicos también en esta fase, trabajando un determinado número de unidades por sesión, para que queden lo suficientemente fijadas.

TERCERA FASE: Improvisación

Si ya los componentes del grupo saben qué dicen los personajes y cómo pueden moverse, se podría improvisar ahora sobre las distintas unidades; haciendo planteamientos diferentes:

  • ¿Qué pasaría si ahora todo fuese al revés?
  • ¿Y si en vez de un niño lo dice un anciano?
  • ¿Y si todo se dice lenta o rápidamente?…
  • ¿Qué ha ocurrido diez minutos antes de entrar en acción?
  • ¿Qué ocurrirá diez minutos después de acabar la unidad de acción que no se dice en el texto?
  • Distinguir entre lo que dicen los personajes y lo que piensan o lo que podrían decir.
  • Analizar las relaciones establecidas entre los personajes que intervienen en una unidad de acción determinada, compararla luego con otras relaciones parecidas, cercanas a la realidad de los chicos y chicas del grupo; dramatizarlas luego y reflexionar, más tarde, sobre la improvisación realizada.

Jugar, pues, y divertirse mucho será la consigna en esta fase. Y si al improvisar se encuentran situaciones, hechos, personajes o nuevos conflictos que enriquezcan la obra, no duden en incorporarlos.

CUARTA FASE: Ensayos

Esta es la fase más seria y también, como las anteriores, igual de importante. Ahora ya vamos a repetir todo desde el principio hasta el final, incorporando las cosas añadidas, dejando lo que hemos eliminado. Se hará con seriedad -no serios ni aburridos-, con responsabilidad, porque las cosas que se ensayan salen siempre bien. Hay que recordar que un deportista consigue buenas marcas si entrena lo suficiente, con eficacia y constancia. En este juego del teatro ocurre lo mismo. La compensación llegará a nuestros alumnos y alumnas después, cuando vengan los aplausos y les cubran los abrazos.

VII. LAS OPINIONES DE LOS GRUPOS ENRIQUECEN LA OBRA

Coincidiendo con los ensayos de actores y actrices, los distintos grupos de trabajo -ya reflejados con anterioridad – presentarán al colectivo sus proyectos. Deben estar de acuerdo, mejorando lo que no convenza para luego, una vez aprobados por mayoría, asumirlos con total entusiasmo.

VIII. LOS ENSAYOS GENERALES NOS LLEVAN A LA REPRESENTACIÓN

Ya hemos hablado del valor de los ensayos. Los últimos y previos a la representación se llaman GENERALES. Pueden ser varios. Nosotros recomendamos tres, realizados de forma progresiva:

a/ ENSAYO GENERAL CON ILUMINACIÓN Y SONIDO

b/ ENSAYO GENERAL CON ILUMINACIÓN, SONIDO, ESCENOGRAFÍA Y UTILERÍA.
c/ ENSAYO GENERAL CON TODO (incluido VESTUARIO)

IX. LA REPRESENTACIÓN DEBE SER UN ACTO DE COMUNICACIÓN Y DISFRUTE

El día de la representación es un día especial. Puede haber nervios y carreras. Pero esto no sirve si queremos que todo sea un éxito. Por eso, si se ha hecho bien el trabajo, no hay por qué sufrir el descontrol de las tensiones. Convocados todos los componentes al menos una hora antes de la representación -si todo está ya colocado sobre el escenario – en ese tiempo se pueden vestir y maquillar con tranquilidad. Sería importante que el director o directora los relaje media hora antes. Colocados en circulo, tomados de la mano, con un ritmo de respiración adecuado, les hablará de la importancia del trabajo colectivo, de la colaboración, de la inutilidad de sentirse agobiado, tenso, nervioso; puede hacerles pasar por sus mentes la visión global de la obra, para que todos, actores y técnicos, repasen sus funciones y responsabilidades.

Si los chicos y las chicas del grupo salen al escenario relajados, disfrutarán, sin duda, del Teatro, y los espectadores disfrutarán con ellos a la par.

X. CON EL ESTRENO, NO SE ACABAN LOS TRABAJOS

Una obra de teatro es algo vivo, que cambia cada vez que se representa, porque el público siempre es diferente. Por eso, no podemos hablar de trabajos terminados. Modificad, pues, lo que pensáis que no ha funcionado demasiado; incorporad otros elementos y situaciones buscando nuevos efectos. El público es un auténtico termómetro. Por él, por sus reacciones, se puede saber qué cosas han llegado a cautivarles y qué otras cosas han resultado confusas, poco claras, en ese intento pleno de comunicación que es el teatro. Pensad, pues, en la siguiente representación como una nueva oportunidad para transmitir aún más clara, más auténtica, esa obra teatral.

3. A MODO DE EPÍLOGO…

Se acaba la representación, se recogen las cosas, se guarda celosamente el material utilizado. Se guardan también cuidadosamente los abrazos y los aplausos, el calor especial que ha flotado en la sala… la risa o la lágrima. Los chicos y las chicas han sabido llegar, han querido llegar. Habrá, pues, que seguir invitándoles a construir, a exponer, a expresar, a decir, a sentir, a comunicar… 
No. Ya lo dije antes: No es éste el hermano pobre del Teatro con mayúsculas, el teatro de los adultos; yo os he hablado de otro tipo de teatro, igualmente rico, bello, creativo, colectivo, tolerante, sincero, lúdico… AUTÉNTICO. Es el teatro de los niños y de los jóvenes, el juego a quien mucho profesores y profesoras nos abrazamos con fuerza, el que, sin duda, nos compensa, aquel en quien nos dejamos, mágicamente, llevar, desde el aula, como un mar, que todo lo puede y a todo nos lleva, dulcemente, hoy y para siempre. 

Santander, veintisiete de junio del 2.000.